lunes, 5 de diciembre de 2011

Cuando No Se Debe Amar




Para Mely, sin lugar a dudas, esa noticia recibida la dejó devastada, su mejor amiga se había suicidado por amor al haberse enamorado del hombre equivocado. Lloró a su amiga amargamente, pensando en que ella misma vivía una situación parecida. En ese mismo instante su celular empezó a sonar, esperaba como siempre la llamada de su amante. Todas las tardes eran igual, él la llamaba y quedaban de verse en alguna parte. Una vez terminado su momento de amor ella quedaba desolada pero dejarlo era cada vez más difícil, su amor se acrecentaba más, sabiendo de que él sólo la utilizaba, era casado y tenía una familia formada.

Sonó el teléfono, esta vez no contestaría, pidió muchas fuerzas a Dios y siguió su camino sin responder los llamados. Sufría en silencio, llevaba días sin saber de él. Había buscado ayuda profesional pero no le sirvió de mucho, el recuerdo de ese amor imposible y todos los sentimientos encontrados que sentía no la dejaban vivir. Verlo por última vez era lo que anhelaba así que no resistió más y se subió a su carro. Llegó a un barrio con bellas casas que lo adornaban y encontró la que buscaba.

Se estacionó bajo un árbol y desde allí vio una escena que le desgarró el corazón, su amante era recibido con tanto amor por su esposa, mientras una niña lo tomaba del brazo para que la cargara y él sonreía feliz, esa verdad era la que temía ver con sus propios ojos y la había visto. Se llenó de ira, dolor e impotencia por todas las mentiras que él le había dicho.


Se bajó del carro con la intención de armar un escándalo pero lo primero que vio fueron los ojitos de la niña que la miraban con curiosidad y temor, ya no pudo acercarse, volteó, totalmente destruida y con ganas de quitarse la vida pero pensó en su amiga y cuanto la extrañaba; no cometería ese mismo error. Subió al carro y aceleró a máxima velocidad, dejando atrás un pasado con la esperanza de encontrar en un mañana su felicidad con alguien que de verdad la pudiera amar.