jueves, 10 de noviembre de 2011

El Hada Azul


El Hada Azul



Érase una vez….Un día una bella jardinera llamada Rosy, dormitaba en su bien cuidado jardín y la despierta un suave toque en su nariz, abrió los ojos un poco molesta preguntándose: ¿quien habrá osado despertarla?, era un Hada Azul, tan bella con cabellos color oro y ojos azules que de verlos se perdía en un mar inmenso inalcanzable, sé decía ¿estaré soñando? Trató de atraparla, pero se esfumaba volando muy alto y perdiéndose entre las nubes; de súbito la atacó la melancolía por no poder alcanzarla y tocar sus suaves alas.

Otra vez la vencía el agotamiento y quedó atrapada en un sue
ño. Era media tarde de abril y era una Hada azul, surcaba el cielo y se escondía entre florales, con la varita mágica revivía las flores marchitas y las cambiaba de colores, ellas le sonreían, ya no eran marchitas de pronto la tarde se volvía gris y nubarrones amenazaban con destruir el jardín, las flores temblaban de miedo pero con la varita mágica formaba un arco iris de bellos colores para protegerlas, la nube gris no pudo traspasarlo y cambió su rumbo y feliz continuó cuidando su jardín.

Despertaba muy feliz, qué bello sue
ño había tenido, parecía real; caminó hasta su casa, decidió darle una mirada final al jardín antes de entrar pero ya no estaba. Se frotó los ojos, miró otra vez y efectivamente su jardín ya no estaba. No entendía lo que pasaba, era una pesadilla, -sí, era una pesadilla- pensaba otra vez, esperando despertar. De pronto vio una nube gris acercándose y le dice: “jardinera ¿dónde esta tu jardín?, ¿creíste que no lo iba a destruir?, ya ves, ya lo hice, dijo burlándose. Entonces comprendió que el sueño había sido una advertencia y lo que más temía había sucedido.

Ella sólo se arrodilló donde estuviera su jardín alguna vez, llorando desconsolada. Un tintineo suave mezclado con la brisa la hizo mirar al cielo, era el hada azul, con su varita mágica destruy
ó la nube y con su polvo mágico la elevó, llevándola con ella a un lugar muy bello con bellos jardines, cascadas y muchas hadas azules que jugaban y le sonreían, ella volaba entre ellas pero se preguntaba: ¿dónde estaba su jardín? ¡cuánto lo extrañaba!, el hada la dejó en suelo; se acercó un unicornio blanco con el cuerno azul y ella se montó en él, cabalgaron por hermosas praderas acercándose a un Castillo, allí la dejó y se alejó presuroso, ella un poco tímida entraba al castillo, un mayordomo la recibió muy amable y la condujo a una habitación adornada de flores que ella reconocía, eran sus Flores pero se marchitaban, en el medio de ellas había una cama y dormitaba una hada azul muy bella, al parecer estaba muy enferma, otras hadas la cuidaban cantando suaves melodías con arpas celestiales. El hada abrió los ojos y le extendió su mano, ella la aceptó y se sentó a su lado.
-Amada Rosy, qué bueno que estés aquí, si tus flores mueren yo también moriré-dijo con voz muy débil: tu jardín es nuestra fuente de vida, vivimos en tu jardín y si no es cuidado debidamente todas moriremos, hemos tratado de cuidarlo pero es tu magia la que lo mantiene vivo, por favor riégalo y hazlo vivir otra vez.


Rosy, rápidamente trabaj
ó en su jardín, regándolo con mucho amor; instantáneamente el jardín volvió a florecer más bello que nunca y el hada azul volvió a sonreír, ya no estaba enferma. El hada con su varita mágica la devolvió a su hogar, el jardín estaba en su lugar, todo volvió a la normalidad, la pesadilla había terminado. Rosy todos los días cuida con mucho esmero su jardín y siempre un suave tintineo que trae la brisa, le recuerda el mundo de las hadas azules. Fin