miércoles, 19 de octubre de 2011

El dia que te vi morir.





Un ángel conmovido por la inminente muerte de una bella niña de cabellos de oros, desciende del cielo, sentía la necesidad de quedarse colgado del último latido de su corazón. Quizás eran sus cabellos que lo hechizaban, o sus ojos color miel que le recordaban el río de color ambarino que circundaba el cielo pero no dejaba de mirarla, permanecía quieto, callado, al lado de su cuerpo. La madre de la niña lloraba desconsolada, enfermeras, médicos, entraban y salían de aquella fría habitación de hospital, la miraban con tanta pena sorprendidos por el amor tan abnegado que ella le profesaba a su hija. El ángel pensaba que morir en esa habitación era injusto, no tenía colores y no brillaba el sol, conmovido le susurraba en el oído a la madre que no dejara morir su hijita en esa habitación de hospital fría e inhóspita, que la llevara a una habitación de muchos colores.

La madre quizás en otro momento pensaría que estaba perdiendo su cordura pero en medio de tanto dolor nada la sorprendía, comprendía que no estaba sola al escuchar ese suave susurro en su oído que la llenaba de esperanza. Les exigió a los médicos que la dejaran ir con su hija, ellos aceptaron sin reclamos y las dejaron ir. Ella condujo su auto por muchas horas, el ángel las acompañaba jamás se despegaba de la niña. Llegaron a un lugar que la niña jamás había visitado y lo que ella no sabía era que su madre se había criado en ese lugar pero un día como adolescente rebelde se escapó y jamás volvió a la casa de sus abuelos. Ellos al verlas lloraban de emoción, el abuelo cargaba la bella niña, la abuela no dejaba de abrazar a la madre; juntos fueron a la que fue su habitación era hermosa llena de dibujos de muchos colores y por la ventana junto a su cama el sol brillaba.

Tomó en sus brazos a su hija, abrigándola en la cama se tumbó con ella y no dejaba de abrazarla, la niña sonreía de felicidad mirando la habitación; los abuelos las dejaron solas. La madre le contaba toda su infancia en ese lugar mágico donde nunca le faltó amor y vivió las más bellas aventuras hasta que se quedaron dormidas. El ángel les regalo un sueño hermoso: juntas corrían por el jardín y se bañaban en un río color ambarino, no paraban de reír y de soñar. La madre despierta por que un rayo de luz del sol le molestaba en la cara, miraba la niña, ya ella no se movía, no respiraba, la llamaba varias veces pero ella jamás respondió, a pesar de tal hondo dolor sentía mucha paz en su corazón por haber vivido con su hija tan bella experiencia y no le quedaba duda que se fue de este mundo feliz.Murió sin frío y con muchos sueños.
El ángel sonriendo regresa al cielo.